Mi aventura alemana II: bares de carretera, dormir en estaciones y menús de McDonald´s

Una semana en la fría Alemania da para varias aventuras, algunas un poco peligrosas, pero merecedoras de ser contadas:

  • La primera historieta ocurre en el tren de camino a Munich. Imaginaros a tres murcianicas en un vagón ansiosas por llegar y sin parar de cotorrear, pues después de una hora montadas nos percatamos de que el hombre, sentado a nuestro lado, se reía mucho pero al final terminó confesándonos que … era de El Palmar (Murcia) por lo que se estaba enterando de TODO. Locas nos quedamos, quién iba a pensar que en un tren dirección a Munich nos íbamos a encontrar con un murciano. Y sí, el hombre se puso al día de todos los aspectos íntimos de nuestras vidas

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Los trenes no nos sientan bien.

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Foto hecha por el murciano de El Palmar.

PARADOJA: el mundo es un pañuelo así que !CUIDADO! con lo que hablas en cualquier lugar del mundo.

  • Recorrernos Friedrichshafen a patita. Se nos hizo un poco pesado porque tuvimos que andar bastante pero mereció la pena porque descubrimos muchos lugares que parecían sacados de una película: vimos casas preciosas, cabras que comían hojas, nos hicimos millones de fotos con hojas secas -Ana esto va por ti-, fuimos a la universidad, nos fotografiamos con Ferdinand von Zeppelin el creador del primer zepelin y observamos el precioso Lago Constance. Mi chico fue el que nos hizo de guía !!!GRACIAS JESÚS!!!

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  • Después de ese gran día Jesús y yo decidimos salir con algunos amigos suyos de fiesta por Constance. Pero esa noche el destino estaba aburrido y pensó “voy a reírme un rato con estos chicos”, os digo por adelantado que se lo paso teta, todavía sigue riéndose cuando lo recuerda. Después de dos horas de tren llegamos a la discoteca, ubicada en un polígono un poco tenebroso, pero el portero no dejo entrar a un chico que venía con nosotros por el simple hecho de ser colombiano, INDIGNANTE. No le tiramos piedras al portero porque posiblemente no lo estaría contando ahora. Conseguimos que un taxista nos llevara al centro y así poder seguir con la fiesta que tanto deseábamos. Nos dejo en un garito donde supuestamente había party pero era un simple bar para tomarse una cerveza, cerraba en 10 minutos y era de un familiar suyo. Al final el taxista nos llevó a otro sitio por el módico precio de 1,5 euros cada uno así que aceptamos. Cuando paró el taxi y vimos el pub al que nos había traído pensamos “de perdidos al río, aquí nos quedamos”. Era un bar de carretera que desde fuera parecía un puticlub. La camarera se porto bien, nos dejo poner la música que queríamos y subió el volumen. Debíamos aguantar allí hasta las 6 de la mañana que era cuando salía el próximo tren hasta Friedichshafen. Después de darlo todo bailando lo que nos echaran comenzamos a caer uno a uno en los asientos que había hasta que la camarera vio el cuadro que habíamos montado    – todos durmiendo-  y nos hecho. El conductor nos traslado a la estación a pesar de que nuestro tren no salía hasta dentro de una hora por lo que nos toco esperar en la estación y de nuevo nos volvimos a dormir. Y por fin llegó el momento tan deseado de coger el tren de vuelta a casa. A simple vista parece una noche desastre pero nos lo tomamos con mucho humor y acabo siendo una noche inolvidable. Reflejo de ello es esta foto en la estación bajando por el transporta maletas.

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  • La siguiente transcurrió en Zurich, una ciudad muy bonita, pero la más cara del mundo. Como no nos llevamos nada de comer nos toco ir a un Mc Donald porque era lo más barato. Así que “nos dimos el gustazo” de pagar 12 euros por un simple menú de un maldito Mc Donald. Y quizás os preguntareis “¿estaría más buena?” pues ya os digo yo que NO. Pero a modo de recompensa Zurich dejo caer millones de pocos de nieve mientras nos comíamos nuestra cara hamburguesa. Pudimos disfrutar como críos pequeños con la nieve.

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  • Y como olvidarme de mi gran aventura con mi querida bici. Antes de que me la dejaran cogí la de mi chico, que era más grande, y cuando fui a frenar y  a poner un pie en terreno firme decidí poner todo mi cuerpo en el suelo en vez de un sólo pie, a mi es que me gusta darlo todo. No olvidare  esas agradables cuestas en bici que para “disfrutar más del trayecto” me bajaba de ella y lo hacía andando porque algunas eran imposibles.impresionantes Pero al final terminó gustándome, creo que hubiera terminado acostumbrado a ella.

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Foto sacada de Pinterest.

Para bien o para mal mereció la pena vivir lo vivido porque es la mejor forma de aprender. Os animo a dejaros llevar y que la vida o destino os sorprenda.

Y para terminar os dejo esta canción de Vetusta Morla a modo de banda sonora de esta entrada.

Fotografías cedidas por: Ana Jiménez, Mary Gea, Cristina y  Marta. Muchas gracias chicas.

Saludos viajeros.

PD: Estoy enlazando este post a la fiesta de enlaces del blog Personalización de Blogs

 

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Un comentario en “Mi aventura alemana II: bares de carretera, dormir en estaciones y menús de McDonald´s

  1. Pingback: Mi aventura Alemana I: Danke, salchichas y bici |

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